jueves, 15 de septiembre de 2016

Cuando la manida solicitud de acceso al "Depósito de claves" es un tedio

Hoy os ofrezco una más de la trillada temática de la solicitud de acceso por parte de una aplicación al "Depósito de claves predeterminado", ya que al estar bloqueado nos pedirá siempre una clave. No sé si son muy rigurosos con la seguridad, y echan mano del Depósito de claves para agrupar el conjunto de claves que usan en su equipo de forma cifrada, y que están protegidas por otra clave más que sirve para custodiar el depósito. En fin, creo que todo el mundo sabe que si aparece por primera vez, y no le damos clave alguna, deja de molestarnos pidiendo la misma en otras ocasiones, pero, evidentemente, las claves están más inseguras si un desaprensivo pretende en nuestro equipo husmear para verlas.
También, en ocasiones, nos la pide con las conexiones de red inalámbricas, pero es fácil de solucionarlo editando la conexión de red en la pestaña General activando "Todos los usuarios deben conectarse a esta red", dándole luego la clave al depósito dejando así de pedírnosla constantemente.
Pero aquí no es el caso, hoy os comento como en un día como tantos, al abrir Google Chrome, este programa me sorprende con la dichosa música de que
"Una aplicación (supongo que el programa que abro, en este caso Google Chrome) quiere acceder al depósito de claves "Depósito de claves predeterminado", pero está bloqueado.
No sé si mi hijo tuvo algo que ver con sus jueguecitos en el navegador, pero en todo caso, aquí aporto una solución para aquellos que estas cositas les parezca un tedio.
Para ello echo mano de una aplicación llamada "Seahorse", que podemos bajar del Centro de software de Ubuntu.


Después de instalada, abrimos la aplicación.



Luego seleccionamos "Depósito de claves predeterminado", y en el menú contextual (botón derecho del ratón), elegimos "Borrar"

Tendrán que entender, activando el correspondiente check, que comprenden que todos los elementos contenidos en su interior serán eliminados de forma definitiva. 


Después de lo anterior, abrimos de nuevo Google Chrome, y volverá a pedirnos una clave nueva para el depósito, pero pulsaremos Enter.

Nos advertirá de que las claves, al no estar cifradas, cualquier usuario que tenga acceso a nuestros archivos también podrá curiosear en ellas.

Al darle a Continuar, Google Chrome no volverá a solicitar de nuevo la contraseña del depósito de claves.
Por cierto, yo habitualmente no guardo nada en el Depósito de claves, pero yo soy yo, y ustedes tendrán que decidir si merece disponer de un nivel de seguridad mayor del que yo disfruto. Lo que les propongo aquí es porque a mí me resultó un tedio, y darle la contraseña a una sospechosa aplicación para tener acceso al depósito de claves, poco más seguridad es que no tenerlo, je, je,.. O eso creo. 
Borrar las cookies del navegador y su caché solucionó aparentemente el problema sin tener que recurrir a lo comentado en esta entrada de mi blog, pero duró poco.

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